Teresa Valdivia falleció en paz el 18 de abril de 2026 en Orlando, Florida, a los 74 años, acompañada de su familia.
Nació el 24 de septiembre de 1951 en Jaruco, Cuba, hija de Teodora Cabrera y Paulino Sargo. A los 15 años, Teresa llegó a Estados Unidos en 1966 junto a su hermana menor, Mercedes, y más adelante se les unió su hermano mayor, Paulino.
Poco después de llegar, conoció al amor de su vida, Mariano, en Miami, Florida. Se casaron el 30 de agosto de 1968 y compartieron casi 60 años juntos, siempre uno al lado del otro.
El 11 de octubre de 1972, Teresa y Mariano recibieron a su único hijo, Joe, quien siempre fue el centro de su mundo. Ella se aseguró de que creciera en un hogar lleno de amor, cuidado y buenos valores. Teresa siempre estuvo para él en cada etapa de su vida en los buenos momentos y también en los difíciles, dándole apoyo, guía y amor incondicional. Eso nunca cambió. Siempre estuvo a su lado en todo, poniéndolo primero en su vida.
En 2003, Teresa se convirtió en abuela con el nacimiento de su nieta Ana, y en 2005 llegó su segunda nieta, Ema. Ser abuela fue una de las mayores alegrías de su vida. Sus nietas eran muy especiales para ella, y se encargaba de que lo sintieran todos los días. Le encantaba escogerles la ropa, prepararles bolsitas de snacks incluso cuando crecieron, y asegurarse de que siempre comieran bien con su arroz con frijoles. Más que nada, disfrutaba pasar el mayor tiempo posible con ellas. Siempre fue una presencia constante y llena de amor en la vida de Ana y Ema.
Teresa era el centro de su familia, la que mantenía a todos unidos, pendientes y cerca. Tenía una presencia fuerte y un sentido del humor muy rápido. Amaba con todo su corazón y lo demostraba en las cosas simples, conversaciones largas, comida hecha en casa, y siempre asegurándose de que todos estuvieran bien.
Le encontraba alegría a sus cosas favoritas hacer los libritos de buscar palabras, ver Wheel of Fortune o Jeopardy! y a veces gritar las respuestas antes que los concursantes, y hasta molestarse cuando ellos se equivocaban. También le gustaba arreglarse el pelo y las uñas, y llevar a sus nietas de compras casi todas las semanas a JCPenney. Siempre decía, “si Dios quiere.”
Fue una esposa dedicada, una madre amorosa y una abuela muy orgullosa. Algunos de sus momentos más queridos eran las conversaciones de noche tarde en su cama con su hijo y sus nietas, y el tiempo que pasaban juntos en oración.
También amaba a sus perritos, Emo y Lucy, a quienes consentía muchísimo, comprándoles ropa para las fiestas y llevándolos a pasear.
Teresa será recordada por su fuerza, su amor, su fe y la forma en que mantuvo a su familia unida a través de todo. Su legado vive en la unión de su familia y en los valores que dejó amor, lealtad y siempre estar presentes unos para otros.
Teresa fue precedida en la muerte por sus padres, Teodora Cabrera y Paulino Sargo, su mejor amiga, Odillia, su tía y su tío, Julio y Juanita Cabrera, y su perrita Lucy.
Teresa le sobreviven su esposo, Mariano, su hijo, Joe, sus nietas Ana y Ema, su hermano, Paulino, su hermana, Mercedes, su perrito Emo, y su gatito bisnieto Oreo (Tigeresa).
Te queremos mucho, mucho, mucho, Abuela.
Descanse en paz.